Sobre la Huella de Carbono Alcance 3: durante años, los equipos de sostenibilidad de las empresas han concentrado sus esfuerzos de reducción de huella de carbono corporativa en reducir el consumo de energía de sus oficinas, modernizar equipos y optimizar procesos internos, lo cual está bien y contribuye enormemente a la optimización energética. Sin embargo, se ha evidenciado que la mayor parte de las emisiones contaminantes de las organizaciones no se encuentra dentro de sus organizaciones, sino que están afuera y tienen un peso superlativo en la huella de carbono corporativa.
Estas emisiones se conocen como emisiones de Alcance 3.
De acuerdo con el GHG Protocol, el estándar internacional más utilizado para la medición de gases de efecto invernadero en la actualidad, la huella de carbono Alcance 3 proviene a todas aquellas emisiones indirectas generadas a lo largo de la cadena de valor de una organización.
Entre ellas se encuentran:
- Viajes de negocios.
- Transporte y distribución.
- Compras de bienes y servicios.
- Tratamiento de residuos.
- Uso de productos vendidos.
- Desplazamientos de colaboradores.
Es sorprendente que para muchas empresas estas emisiones contaminantes que suman a la huella de carbono corporativa, en ocasiones pueden representar entre el 70% y el 95% de su huella total de carbono.
Huella de Carbono Alcance 3 y la movilidad de los colaboradores, ¿qué tienen que ver?
Cuando las organizaciones están midiendo su huella de carbono corporativa o están redactando sus informes consolidados de sostenibilidad, salta a la vista uno de los aspectos menos visibles: la huella de carbono Alcance 3, relacionada con la movilidad diaria de sus colaboradores.
En las principales ciudades del mundo, todos los días vemos como miles de personas se desplazan desde sus hogares hasta sus lugares de trabajo utilizando vehículos particulares, motocicletas, transporte público, bicicleta, caminando o servicios compartidos.
Es cierto, estas emisiones no ocurren dentro de las instalaciones de la empresa y aparentemente no tienen relacion directa en la huella de carbono generada por la empresa o entidad. Sin embargo, muchas veces tienen mayor peso en su impacto climático que la misma ejecución de su objeto social.
Estas emisiones forman parte del impacto climático indirecto y corresponden a la Categoría 7 del Alcance 3, conocida como Employee Commuting. La huella de carbono relacionada con la movilidad de los trabajadores pone al descubierto desafíos para las empresas y también oportunidades para impulsar los esfuerzos de sostenibilidad y de bienestar del talento humano.
El desafío para las empresas
La mayoría de las organizaciones tanto públicas como privadas no dispone de información detallada sobre los patrones de movilidad de sus trabajadores, distancias, tiempos, recorridos, medios utilizados y demás detalles que son importantes a la hora de medir el impacto de este aspecto en la huella de carbono corporativa.
Al no tener una medición de estos indicadores, tampoco les es posible contar con insumos estratéticos para establecer con certeza planes de acción para reducir huella de carbono Alcance 3, lo cual limita a los equipos de sostenibilidad y les pone en un panorama adverso, al encontrarse con que no tienen como actuar frente a la principal fuente de emisiones contaminantes de su organización. Los principales indicadores asociados a la movilidad de los colaboradores se extraen al mapear:
- Cómo se desplazan sus colaboradores.
- Cuántos kilómetros recorren.
- Qué medios de transporte utilizan.
- Cuál es la huella de carbono asociada a esos desplazamientos.
Una oportunidad para generar impacto y bienestar
Cuando comprendes los patrones de movilidad de tus colaboradores puedes identificar oportunidades inmejorables para tus alcanzar tus objetivos de sostenibilidad. Medir huella de carbono alcance 3 te permite , entre otros:
- Reducir emisiones.
- Mejorar el bienestar de los trabajadores.
- Promover medios de transporte sostenibles.
- Fortalecer la estrategia ESG.
- Generar indicadores verificables para reportes de sostenibilidad.
Para ello necesitas una herramienta tecnológica con metofologías y factores de emisión certificados que te de certeza técnica en la medición y te brinde acceso a datos confiables, no basta con realizar estimaciones generales o utilizar factores de emisión promedio.
Toda esta información, además, es muy valiosa para los equipos de bienestar de talento humano, ya que a partir de allí pueden promover la realización de actividad física diaria por parte de los colaboradores, los pueden involucrar en retos de movilidad y asignar incentivos a esas actividades para generar un impacto mucho mayor en el bienestar de la organización y los objetivos de sostenibilidad.
En un contexto donde inversionistas, reguladores y grupos de interés exigen mayor transparencia climática, medir la movilidad de los colaboradores ya no es solo una iniciativa ambiental, sino una decisión estratégica.
Conclusión
Las empresas que buscan avanzar en sus objetivos ESG deben mirar más allá de sus operaciones directas. Entender y gestionar las emisiones asociadas a la movilidad de los colaboradores puede convertirse en uno de los mecanismos más efectivos para reducir el Alcance 3 y generar valor tanto para la organización como para sus equipos.







